Aunque algunos no estuvimos presentes en las conversaciones y tertulias donde fue fraguándose la idea inicial, resulta evidente, a la vista de los acontecimientos posteriores, que la primera cuestión a dilucidar era dónde se ponía el límite a la hora de determinar el grupo de compañeros al que había de realizarse la convocatoria del primer reencuentro después de casi treinta años de separación.
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